La contabilidad completa exige llevar los libros formales que manda el Código de Comercio (Diario, Mayor, Balances), preparar estados financieros bajo normas IFRS, y determinar la Renta Líquida Imponible con todo el detalle que exige la ley tributaria.
La contabilidad simplificada — típica de contribuyentes acogidos a ciertos regímenes especiales como algunos casos de Renta Presunta, o el Libro de Ingresos y Egresos de Pro-Pyme en su modalidad más simple — se reduce, en esencia, a un registro cronológico de ingresos y gastos, sin la exigencia de partida doble ni estados financieros formales.
La elección entre una y otra normalmente no es libre — la depende el régimen tributario al que está acogida la empresa, y algunos regímenes exigen contabilidad completa como requisito para poder optar a ellos.
MUERMO Contable está construido sobre contabilidad completa por partida doble — el estándar más robusto para empresas que quieren crecer sin migrar de sistema después.