El sistema tributario chileno combina varios impuestos que toda empresa debe tener presentes: el IVA (Impuesto al Valor Agregado, D.L. 825), que grava la generalidad de las ventas y servicios; el Impuesto de Primera Categoría (IDPC), que grava la utilidad tributaria de las empresas; y el Impuesto Global Complementario o Adicional, que grava a las personas naturales (socios o dueños) cuando reciben rentas o retiros.
Además existen tasas específicas para operaciones puntuales: retención de honorarios (Segunda Categoría), Impuesto Adicional sobre pagos al extranjero, y tasas particulares para ciertos bienes (combustibles, tabacos, vehículos, entre otros).
Las tasas exactas de cada impuesto pueden ajustarse por ley o reforma tributaria — conviene siempre confirmar la tasa vigente del año en curso directamente en el sitio del SII antes de hacer cálculos definitivos.
MUERMO Contable mantiene una tabla central de tasas impositivas actualizable, que alimenta automáticamente los cálculos de F29, F22 y F50.