La prescripción laboral es el plazo dentro del cual el trabajador (o el empleador) debe ejercer sus derechos ante los tribunales. Pasado ese plazo sin acción, el derecho se extingue. El artículo 510 del Código del Trabajo establece los plazos principales, que varían según el tipo de acción.
Los 60 días hábiles del despido son un plazo especialmente breve y crítico. El trabajador que no demanda dentro de ese plazo pierde el derecho a los recargos del Art. 168 y a la nulidad del despido. Muchos trabajadores pierden sus derechos por desconocer este plazo tan corto.
Para el empleador, la prescripción también importa a la inversa: si conserva documentación durante al menos 5 años (contratos, liquidaciones, finiquitos ratificados), puede defenderse en juicio con evidencia. La DT también puede fiscalizar períodos anteriores dentro del plazo de prescripción, por lo que los registros deben mantenerse actualizados y completos.
MUERMO mantiene el historial completo de liquidaciones, contratos y finiquitos de cada trabajador, proporcionando al empleador la documentación necesaria para acreditar el cumplimiento de sus obligaciones laborales.